Teresa Herrera Garcia
Ordena el temario y decide qué conceptos entran en cada módulo. Viene del análisis de recursos territoriales y suele insistir en que ningún ejercicio se cierre sin revisar de dónde salen los materiales que se proponen.
Greenfrogsuper nació como un espacio de estudio sobre sostenibilidad, diseño ambiental y planificación de proyectos responsables. Aquí se trabaja con recursos, entornos urbanos y soluciones creativas, y se enseña a mirar cada decisión dentro de un sistema más amplio.
Detrás de cada curso hay una pregunta que nos hacemos antes de grabar una clase: qué necesita entender alguien que va a intervenir un territorio, un material o un barrio. Greenfrogsuper nació de esa pregunta repetida durante años en talleres, obras y aulas.
Antes de dibujar una solución conviene entender el terreno, los recursos disponibles y quién los usa. En el aula verde trabajamos con mapas, lecturas de sitio y ejercicios de observación para que la propuesta llegue después del diagnóstico, no antes.
Efecto esperado: propuestas que responden a un lugar real y no a una plantilla.Un material no termina cuando se instala. Nos interesa cómo se mantiene, cómo envejece y qué pasa cuando hay que reemplazarlo. Los mapas conceptuales y las clases audiovisuales insisten en esa mirada de ciclo completo, incluso cuando el proyecto es pequeño.
Efecto esperado: decisiones defendibles a diez años, no solo en la entrega.La sostenibilidad no siempre viene de materiales nuevos o certificados. Muchas veces viene de reutilizar lo que ya existe en el territorio, ajustar el diseño al clima local y trabajar con proveedores cercanos. Eso también es planificación responsable.
Efecto esperado: proyectos viables con recursos limitados y criterios claros.No buscamos que alguien dependa de un curso para siempre. La galería de proyectos y el laboratorio de ideas existen para que cada persona pueda seguir trabajando por su cuenta, con métodos que ya probó en los ejercicios.
Efecto esperado: personas que continúan el trabajo después de terminar la formación.No empezamos con una plataforma ni con un catálogo. Empezamos con cuadernos de campo, mapas dibujados a mano y la costumbre de preguntar de dónde viene cada material antes de proponer una solución. Ese hábito sigue ordenando todo lo que enseñamos hoy.
Un grupo reducido se reunió para revisar mapas de cuencas y suelos del occidente de Jalisco. De ahí salió el primer ejercicio de diseño ambiental que después se convirtió en módulo base del aula verde.
Abrimos el primer espacio virtual con clases audiovisuales grabadas en campo. Las infografías nacieron como apoyo para quienes estudiaban desde zonas con conexión intermitente y necesitaban material descargable.
Incorporamos ejercicios de diseño colaborativo donde cada participante trabaja sobre un territorio concreto. El laboratorio funciona como puente entre los conceptos de pensamiento sistémico y los proyectos reales.
Reunimos en un solo archivo las fichas de materiales, los esquemas de ciclo de vida y las comparativas críticas que antes circulaban sueltas entre estudiantes. Todo quedó organizado por tema y por tipo de entorno.
Empezamos a publicar los trabajos finales de cada cohorte: propuestas de corredores verdes, planes de reutilización de residuos y análisis de durabilidad urbana. La galería se volvió una referencia para nuevos ingresos.
Reordenamos el recorrido completo para que cada concepto termine en un ejercicio aplicado. La exploración, el pensamiento sistémico y la práctica dejaron de ser bloques separados y ahora se cruzan en cada módulo.
Un equipo pequeño, con formación repartida entre paisaje, materiales y docencia. Cada curso que publicamos pasa por sus manos antes de llegar al aula.
Ordena el temario y decide qué conceptos entran en cada módulo. Viene del análisis de recursos territoriales y suele insistir en que ningún ejercicio se cierre sin revisar de dónde salen los materiales que se proponen.
Prepara infografías, mapas conceptuales y guiones de clase. Trabaja con archivos de campo y fotografías de obra para que los ejemplos no queden en abstracto. Revisa cada pieza antes de subirla a la biblioteca.
Acompaña los ejercicios de diseño y las revisiones entre pares. Su parte es la más incómoda: preguntar por el mantenimiento, el uso real y qué pasa con la propuesta diez años después de entregarla.
Coordina los proyectos temáticos y el ritmo de las entregas. También atiende dudas por correo cuando alguien se atasca a mitad de un módulo y necesita orientación sobre qué camino tomar.